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BENITO, el burro

Había una vez un burro llamado Benito que vivía sus días en una pequeña granja al borde de un apacible pueblo. Su vida estaba llena de trabajo constante, se había vuelto una rutina monótona de transportar todos los días pesadas cargas de un lugar a otro.

Aunque era conocido por su incansable labor, cada día Benito anhelaba profundamente algo más en su vida.

Fue en un cálido día de verano, mientras subía con dificultad una empinada colina con su carga habitual de leña, que las patas de Benito cedieron y cayó al suelo exhausto.

Mirando al vasto cielo azul, suspiró con desaliento:
—"¡Dios mío¡ Esto es demasiado para mí ... Cargar todos los días estas cargas tan pesadas, es agotador y desalentador".

En ese instante, como si la brisa misma llevara consuelo, una voz suave y profunda pareció llenar el aire:
—"Estoy escuchando tus palabras Benito ... ¡No te preocupes! ... Estoy aquí para ayudarte", resonó la voz.

El burro sorprendido y un poco asustado miró a su alrededor pero no vio a nadie.

La voz continuó:
—"A partir de hoy, tus cargas serán más ligeras y fáciles de llevar ... Pero recuerda que cada cada carga tiene un propósito, incluso las que parecen pesadas. Aprende de ellas y sigue adelante con paciencia y determinación.

A medida que los días pasaron Benito comenzaba a notar que sus cargas se volvían más llevaderas y sus jornadas se hacían menos agotadoras. Mientras transportaba la leña, se detenía un rato en el camino a contemplar el mundo que lo rodeaba: La luz del sol brillando sobre las hojas, el canto de los pájaros que parecía elevar su espíritu y el viento acariciando su piel cansada ... Todo ello se convertía en un recordatorio de lo maravillosa que era la vida que lo rodeaba.

Así, con el paso del tiempo, Benito experimentó un cambio profundo en su interior y en lugar de quejarse comenzó a enfrentar cada desafío con gratitud y perseverancia. Empezó a entender que como las cargas que llevaba, las dificultades en la vida, eran oportunidades para aprender y crecer ... Aprendió que cada subida empinada y cada carga pesada, eran oportunidades para fortalecer su determinación y descubrir su significado detrás de cada obstáculo que encontraba ...

Poco a poco, las historias de Benito empezaron a expandirse por el pueblo, convirtiéndose en un símbolo de valentía y sabiduría, pues su transformación inspiró a muchos a abrazar sus propias luchas con gratitud, comprendiendo que cada desafío por más abrumador que parezca, tiene dentro de si; un regalo de crecimiento y superación.

Cada tarde, mientras el sol se hunde en el horizonte, la historia de Benito sigue día con día vibrando en los corazones de aquellos que la escuchan, recordándoles que incluso en los momentos más difíciles hay belleza y lecciones profundas esperando ser descubiertas.

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Así como Benito, el burro que abrazó la transformación y encontró sentido en cada carga; cada uno de nosotros puede aprender de su historia, ya que en nuestra propia vida enfrentamos muchas colinas empinadas y cargas pesadas; pero es nuestra actitud y nuestra voluntad de aprender, lo que marca la diferencia.

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